OSTEOCONDRITIS DISECANTE DEL ASTRÁGALO
¿Qué es el cartílago y la osteocondritis disecante?
El CARTÍLAGO ARTICULAR O HIALINO es un tejido que recubre los extremos óseos de las articulaciones y permite el movimiento articular con una ultra baja fricción gracias su matriz extracelular compuesta de colágeno y abundante agua. Es un tejido con escasas células, lo que dificulta su reparación y no tiene vasos y nervios sino que se nutre de líquido sinovial. Se continúa en profundidad con el hueso subcondral. Su función es la de amortiguación y distribución de cargas y permitir el movimiento de los extremos óseos sin fricción ni desgaste. Dado que tiene escasa capacidad de regeneración, las lesiones del cartílago se van reparar formando una estructura fibrocartilaginosa que no tiene las mismas que el cartílago hialino original.
La OSTEOCONDRITIS DISECANTE es un trastorno en el que un fragmento de cartílago y del hueso subcondral subyacente se separan parcial o totalmente de la superficie articular. Predomina en varones durante la adolescencia y la localización más frecuente es la cúpula astragalina medial, pudiendo ser bilateral entre el 10-30%. Clásicamente se ha relacionado con patología vascular a nivel local, por interrupción idiopática del aporte sanguíneo a una determinada zona subcondral. Estudios recientes lo atribuyen a un origen traumático, que acontece durante los movimientos de inversión de tobillo típicos del esguince, sobre todo a nivel de la cúpula astragalina externa. También se ha asociado a alteraciones del crecimiento, desequilibrios endocrinos, microtraumatimos durante el deporte…
Síntomas insidiosos, molestias continuas en tobillo…
Los síntomas fundamentales son el dolor de tobillo leve e inespecífico, pequeños derrames, reducción de la movilidad articular, sensación de inseguridad o cansancio durante la actividad deportiva. Puede cursar con un bloqueo de tobillo secundario a un cuerpo libre si se desprende el fragmento pero es menos frecuente que en rodilla o codo.
Con frecuencia los pacientes refieren dolor en la cara lateral de tobillo que lo relacionan con síntomas de inestabilidad o “esguince mal curado”, siendo realmente la osteocondritis disecante la responsable de los mismos.
A veces es un hallazgo casual en radiografías realizadas por otro motivo.
Diagnóstico. ESTA VEZ SIEMPRE RMN!
Ante la sospecha clínica, en un paciente que cursa con dolor de tobillo continuado o sensación de inestabilidad se debe realizar una radiografía simple en dos proyecciones, con la que podemos visualizar con frecuencia la lesión. La mayoría de las lesiones son estables, pudiendo desprenderse las que tiene > 3mm.
La resonancia magnética nuclear (RMN) permite evaluar la integridad del cartílago y si la lesión es estable o no. La presencia de líquido sinovial es el espesor de la lesión es un signo de potencial inestabilidad del fragmento por lo que ayuda a evaluar la necesidad de intervención quirúrgica.
Bernt y Hartly establecieron una clasificación pronóstica en función de los hallazgos en RMN que nos ayuda a evaluar la estabilidad de la lesión y la necesidad de intervención quirúrgica.
En los grados I y II la lesión se considera estable y suele curar sin dificultad.
En el grado III, la presencia de líquido sinovial por detrás de la lesión ensombrece el pronóstico y presenta más dificultad para la resolución espontánea.
En el grado IV el fragmento se ha desprendido y precisa intervención quirúrgica.
Tratamiento. Esperar evolución y sino, intervención!
El tratamiento está determinado por la estabilidad del fragmento y el estado del cartílago.
TRATAMIENTO CONSERVADOR
En grados 1 y 2 o, incluso, un grado 3 que no progrese. Consistirá en limitación de la actividad del tobillo y, rara vez, inmovilización. Se puede añadir una plantilla de descarga para reducir la presión en la zona lesionada, viscosuplementación con ácido hialurónico o terapias biológicas de medicina Regenerativa como el PRP (plasma Rico en Plaquetas) tanto intraóseo como intraarticular.
Se realizarán pruebas radiológicas periódicas para evaluar la evolución del fragmento osteocondral.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
En el grado 4 y algunos grados 3 se optará por una intervención quirúrgica, que viene determinada por la estabilidad del fragmento y, si está suelto, si puede ser reparable o no. Existen distintos tipos de intervenciones: perforaciones tipo Pridie (también denominadas microfracturas) para favorecer el relleno de la lesión por fibrocartílago, mosaicoplastia que extrae cilindros de cartílago de otras zonas con las que se rellena la lesión, reimplante del fragmento libre, trasplante autólogo de controcitos (ACI o MACI®) o relleno con injerto de cadáver en lesiones muy extensas.
En Osium Trauma y Synergia utilizamos todas las terapias disponibles para el tratamiento de las lesiones del cartílago, desde terapias biorregenerativas hasta intervenciones quirúrgicas vía artroscópica o mínimamente invasivas.