MIELOPATÍA CERVICAL
¿Qué es la mielopatía cervical?
Es un trastorno degenerativo de la médula espinal cervical debido a compresión progresiva de la misma por estructuras que la envuelven como los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias. La mielopatía cervical se evalúa por la presencia de cambios en la imagen de resonancia magnética, con o sin síntomas.
La causa más frecuente de mielopatía es la artrosis progresiva de la columna vertebral, que puede dar lugar a un estrechamiento (estenosis) del canal medular o una hernia discal gigante que comprima la médula poco a poco. Existen otras causas como tumores, infecciones o fracturas que también pueden originarlo pero son menos frecuentes.
Sintomatología. Me noto más torpe al caminar…
Lo primero que hay que mencionar es que en ocasiones podemos observar cambios mielopáticos en la resonancia magnética en pacientes asintomáticos, por lo que una correcta evaluación y exploración neurológica es siempre necesaria a la hora de valorar el tratamiento más adecuado. Se pueden afectar las extremidades superiores y/o las inferiores porque la médula coordina las vías neuronales de brazos y piernas.
Los síntomas dependen del grado de afectación de la médula espinal. Al inicio puede cursar con dolor y rigidez del cuello, calambres en relación con los movimientos cervicales, dolor irradiado a un brazo o los dos, debilidad muscular difusa en brazos y piernas, pérdida de sensibilidad o entumecimiento en los brazos y manos y problemas de equilibrio y coordinación tanto en extremidades superiores (alteración para ejecución de movimientos finos de las manos, como abrocharse los botones, coser, escribir…) como en las inferiores (tropiezos y marcha torpe e insegura). En fases avanzadas la enfermedad progresa dando lugar a debilidad severa en manos y dificultad para caminar (marcha mielopática) e incluso alteración del control de esfínteres.
Como vemos, son síntomas iniciales muy inespecíficos e insidiosos que pueden originarse en muchas otras enfermedades de tipo neurológico, por lo que habitualmente se produce un retraso diagnóstico de varios meses desde su inicio.
Diagnóstico. Exploración y Resonancia Magnética!
La clínica y la exploración pueden indicarnos una alta sospecha, pero serán las pruebas de imagen como la resonancia magnética las que confirmarán el diagnóstico. Los estudios neurofisológicos como la electromiografía y los potenciales evocados somatosensoriales ayudan a precisar el diagnóstico y valorar la gravedad del daño medular.
La exploración pueden mostrar signos de afectación de la primera motoneurona (vías descendentes) como hiperreflexia, rigidez y clonus tanto en brazos como en piernas, además del Signo de Babiski en el pie y Signo de Spurling en la mano que son signos de exaltación del arco reflejo por lesión de la primera motonuerona. Además, pueden observarse en los brazos signos de afectación de la segunda motoneurona como debilidad del brazo o arreflexia en los niveles afectos.
Tratamiento. Opérate pronto si aparecen síntomas.
Salvo que la mielopatía sea sólo una imagen en resonancia magnética sin o con escasa sintomatología neurológica asociada, deberemos operarnos para evitar que progrese.
El tratamiento conservador únicamente está indicado en pacientes completamente asintomáticos u oligosintomáticos o en los que por comorbilidades no podemos plantear una intervención quirúrgica. Consistiría en AINES, fisioterapia, terapia ocupacional o inyecciones epidurales.
El tratamiento quirúrgico temprano es la norma, dado que las lesiones medulares son progresivas y a menudo irreversibles o sólo parcialmente reversibles con una intervención. Siempre indicamos que la cirugía sirve para intentar frenar el avance de la lesión medular dado que sino el paciente terminaría sin poder caminar y con dificultad para la movilización de los brazos. La intervención quirúrgica se basará en la descompresión (vía anterior o posterior en función del número de niveles afectado y localización) y la fijación o artrodesis instrumentada con placa atornillada.