Bursitis subacromial

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Bursitis subacromial

BURSITIS SUBACROMIAL

¿Qué es?

Una bursitis, como su nombre indica, es una inflamación de una bursa. Las bursas, que se encuentran por todo el cuerpo, son sacos muy pequeños (dos láminas y mínimo líquido en su interior) y habitualmente no son visibles salvo que se llenen de líquido. Se encuentran en zonas donde los tendones pasan cerca de prominencias óseas y su función es la de facilitar el movimiento y reducir la fricción entre tendones y hueso, pero también con la piel, favoreciendo el almohadillado de diferentes superficies óseas como en el codo, rótula…

La bursa subacromiodeltoidea forma parte del contenido del espacio subacromial, permitiendo un deslizamiento de los tendones del manguito rotador sin fricción con el acromion o ligamento coracoacromial durante la separación y elevación del brazo. Existen otras bursas en el hombro, como la bursa subcoracoidea, que se encuentra debajo de la apófisis coracoides y evita la fricción de los tendones del manguito fundamentalmente con la rotación interna del hombro. 

La inflamación de la bursa origina dolor y un conflicto de espacio a nivel subacromial, lo que perpetúa la sintomatología dolorosa.

Causas. Cuidado con las actividades repetidas.

La bursitis subacromial es uno de los cuadros clínicos que se desarrollan como consecuencia de un impingement subacromial, por lo que todas las causas que lo originan pueden favorecer la aparición de bursitis. Los movimientos repetitivos del brazo por encima del hombro en actividades deportivas o laborales o la degeneración del manguito rotador con la edad contribuyen al desarrollo de bursitis. 

Un traumatismo directo sobre el hombro, una caída o una postura inadecuada mantenida, como incurvar los hombros hacia adelante, pueden originar una bursitis. 

Además, enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide y gota pueden inflamar de forma aguda las bursas. 

Por último, es especialmente relevante como causa generadora de dolor de hombro y bursitis, una alteración de la funcionalidad muscular del hombro o de la articulación escapulotorácica, tanto por defecto como por exceso en grupos musculares concretos. Es decir, igual de malo es no tener masa muscular como tenerla en exceso pero de forma descompensada, lo que ocurre en deportistas que realizan movimientos repetitivos (como lanzamiento de jabalina, tenis…) en los que se trabajan de forma intensa más unos músculos que otros. El origen de la inestabilidad funcional muscular puede estar en la articulación del hombro y el manguito rotador o en la articulación escapulotorácica que se mueve al unísono para favorecer los movimientos del brazo, implicando al músculo trapecio, romboides y serrato anterior (Ver más en el apartado “disquinesia escápulotorácica”).

Síntomas. Dolor sordo, nocturno en cara lateral del brazo.

 Los síntomas de bursitis son muy parecidos a otros dolores de hombro. Se caracteriza por un dolor en cara lateral o anterior del brazo, que puede irradiarse incluso hasta el antebrazo y mano, lo que a  veces se confunde con una cervicobraquialgia. 

El dolor se incrementa con los movimientos del brazo, sobre todo en el arco de 60º-120º y durante el descanso nocturno, lo que hace que el paciente se despierte con frecuencia por la noche. 

Diagnóstico. Exploración y ecografía!

La historia clínica y exploración física con las maniobras típicas de pinzamiento subacromial, junto con la Ecografía dinámica MSK de alta resolución permiten un diagnóstico en la gran mayoría de los pacientes que presentan bursitis. 

Las maniobras de pinzamiento subacromial (Ver más en síndrome  subacromial) son útiles para diferenciar el dolor de origen cervical y el dolor de hombro ya que muchas veces se solapan o confunden. 

La ecografía dinámica MSK de alta resolución es imprescindible,  ya que permite visualizar lesiones tendinosas y el derrame de la bursa y, sobre todo, realizar maniobras dinámicas de exploración ecográfica pudiendo verificar que es la bursa la responsable del dolor. 

La radiografía simple es útil para evaluar la presencia de calcificaciones del supraespinoso, medir el espacio subacromial, valorar artrosis acromioclavicular o artropatía del manguito. 

La resonancia magnética permite evaluar las lesiones y roturas de los tendones y la presencia de derrame bursal asociado

Tratamiento. Fisioterapia, Readaptación y Técnicas Invasivas Ecoguiadas. A veces, una intervención quirúrgica!

El tratamiento irá orientado a desinflamar la bursa y resolver las causas que lo originaron. Hay tres pilares fundamentales: las Terapias Invasivas Ecoguiadas para la curación de las lesiones crónicas o agudas, la Fisioterapia y Readaptación deportiva que permiten recuperar el equilibrio muscular funcional en el hombro y la articulación escapulotorácica y, en escasas ocasiones, la cirugía artroscópica de hombro. 

DESINFLAMAR LA BURSA Y EXTRACIÓN DEL DERRAME

 La bursa subacromial puede estar inflamada y engrosada, que habitualmente es dolorosa a la ecopalpación y, además, puede presentar derrame visible ecográficamente.  

En los casos en los que presente derrame, la extracción del líquido sinovial (bursocentesis) guiado por ecografía es muy eficaz para la resolución del compromiso del espacio y dolor. Siempre se asociará, haya derrame o no, la infiltración con un corticoanestésico que depositaremos intrabursal sin penetrar en los tendones para evitar lesiones. Es imprescindible la realización guiada por ecografía, ya que es la única forma de poder extraer el derrame y depositar el fármaco en el área deseada sin riesgo de lesiones tendinosas. 

RESOLVER LAS CAUSAS QUE LO ORIGINARON

Si la causa fundamental de la bursitis ha sido un traumatismo agudo, la extracción del derrame e infiltración con un corticoanestésico suelen ser suficientes para resolver de forma definitiva el problema. 

Si la causa es un compromiso del espacio o impingement subacromial, el tratamiento se basará en terapias biorregenerativas ecoguiadas que resuelvan la lesión tendinosa, junto con fisioterapia y readaptación para recuperar el equilibrio muscular. (Ver más en el tratamiento del Síndrome subacromial). 

Si la causa es una alteración funcional en la musculatura del hombro o de la articulación escapulotorácica, el tratamiento se basará en la readaptación y reacondicionamiento muscular que permita recuperar el equilibrio en los movimientos del hombro sin fricción. (Ver más en Disquinesia escapulohumeral). 

CIRUGÍA ARTROSCÓPICA

 De forma excepcional si persisten los síntomas tras más de 6 meses de tratamiento conservador adecuado puede plantearse un tratamiento quirúrgico: la artroscopia de hombro. 

En la intervención, con 3 incisiones de menos de 1cm, introducimos un sistema de cámaras, motores y pinzas con los que eliminaremos la bursa subacromial inflamada (bursectomía), aumentaremos el espacio subacromial “limando” el acromion (acromioplastia) y asociaremos, en caso de rotura tendinosa, la sutura del manguito. También se evaluará el estado del tendón del bíceps y la articulación acromioclavicular, que pueden ser fuente de dolor. 

Los resultados son excelentes en la gran mayoría de los pacientes pero se considera una opción sólo en aquellos en los que han fallado los tratamientos conservadores. 

A menudo, combinamos la artroscopia con terapias de medicina regenerativa, es decir, eliminamos el tejido cicatricial del tendón lesionado y estimulamos su curación con PRP (plasma rico en plaquetas) intralesional.

El Equipo de traumatólogos de Osium Trauma y Synergia es especialista tanto en Terapias Invasivas Ecoguiadas como en Cirugía Artroscópica de hombro, por lo que podemos ofrecer el tratamiento más eficaz a cada paciente según la patología que presente. Además, contamos con fisioterapeutas y readaptadores especializados en lesiones de hombro, lo que nos permite mejorar los resultados finales y prevenir recaídas. 

¡Que nada te impida moverte!

El ejercicio es la mejor medicina

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