TENDINITIS - BURSITIS DEL PSOAS-ILIACO
¿Qué es?
El psoas-iliaco es un músculo muy profundo, que se origina en los cuerpos vertebrales (psoas), desciende por la pelvis (iliaco) hasta insertarse en el trocánter menor. Es un músculo flexor y rotador externo de la cadera y flexor de la columna. Se denomina el “músculo de levantarse de la cama” porque es el que activamos al levantarnos de una posición tumbada, pero también contribuye a flexionar la cadera para subir escaleras u otras actividades.
El iliopsoas puede sufrir contracturas a nivel de su vientre muscular (ver más en contractura muscular lumbar) o tendinitis en su inserción distal que da a lugar a un dolor inguinal que puede confundirse con patología de la cadera. Además, entre el tendón del psoas y la cara anterior de la cadera se encuentra la denominada bursa del iliopsoas, que puede inflamarse por una fricción excesiva del tendón y originar dolor. La bursa del psoas puede comunicarse con la articulación de la cadera hasta en el 30-40% de pacientes con patología articular.
Las causas que contribuyen al desarrollo de tendinitis del psoas son la sobrecarga repetitiva, por actividades que implican la flexión de cadera y columna como correr, saltar, levantar pesas, fútbol…, alteraciones biomecánicas en la cadera o columna o posturas repetidas como la sedestación prolongada. De forma aguda puede lesionarse el tendón del psoas por una contracción excéntrica brusca en actividades como fútbol, kárate, salto de altura…
Síntomas. Dolor en cara anterior de ingle que puede subir a la columna!
El síntoma más frecuente es el dolor inguinal profundo, que puede irradiarse hacia el muslo, glúteo o incluso columna lumbar y se exacerba con los esfuerzos, trabajo o actividades deportivas como correr cuesta arriba, realizar cambios de dirección, golpear un balón de fútbol o montar en bici.
Con el tiempo el dolor se irá instaurando y aparecerá en actividades simples como ponerse los zapatos, conducir, permanecer sentado en sillas bajas, subir escaleras o flexionar la cadera.
La cadera puede permanecer en flexión y rotación externa como postura antiálgica.
Produce rigidez en los primeros pasos de la mañana o al levantarse de la silla, así como chasquidos con los movimientos de la cadera.
Si empeora la sintomatología puede dar lugar a cojera, debilidad, sensación de fallos y una marcha antiálgica, así como el desarrollo de cadera en resorte.
Diagnóstico. Clínica, exploración y no olvides la Ecografía!
El diagnóstico se basa en la sintomatología, maniobras de exploración y la realización de una ecografía que evalúa la zona de lesión y las posibles bursitis asociadas.
A la exploración, se deben descartar dismetrías y alteraciones musculares como retracción de los isquiotibiales, flexo de rodilla, anterversión pélvica, hiperlordosis lumbar… La palpación profunda de la zona anterior de la ingle puede ser dolorosa. La flexión y rotación externa contrarresistencia de la cadera desencadena dolor, así como la flexión de la cadera estando el paciente sentado (test de Ludloff).
Las pruebas complementarias como radiografía simple permiten descartar patología de cadera, avulsiones óseas o patologías de columna lumbar. La prueba por excelencia para el diagnóstico es la ecografía, que permite evaluar las lesiones musculares y tendinosas y la realización de un bloqueo anestésico diagnóstico o terapéutico sobre el tendón, músculo o bursa que permite la confirmación diagnóstica.
El diagnóstico diferencial fundamental es el choque femoro-acetabular que puede dar síntomas muy parecidos a tendinitis. Otras alteraciones que deben descartarse son las tendinitis de los aductores, pubalgia, hernias inguinales, procesos reumáticos…
Tratamiento. Fisioterapia y Técnicas Ecoguiadas!
El tratamiento fundamental se basará corregir las alteraciones biomecánicas mediante fisioterapia y readaptación, desinflamar y estimular la curación del tendón con terapias invasivas ecoguiadas y, en escasas ocasiones, podrá precisar una intervención quirúrgica.
FISIOTERAPIA Y READAPTACIÓN
Es el principal pilar terapéutico. Con la fisioterapia trataremos de reducir la inflación y estimular la curación del tendón mediante masaje, terapia frío calor, terapia Indiba Activ® o diamagnetoterapia. Una vez que haya mejorado la sintomatología, se deberá iniciar un programa de readaptación individualizado con ejercicios de estiramiento y fortalecimiento del psoas-iliaco, potenciación de la musculatura abdominal (para corregir la anteversión pélvica y la lordosis lumbar), musculatura pélvica, ingle, caderas y glúteos.
- Infiltración Ecoguiada y drenaje de la bursa del iliopsoas: en la fase aguda inflamatoria es muy eficaz la infiltración de un antiinflamatorio a nivel bursal o peritendinoso para reducir el dolor y permitir realizar las actividades de estiramiento y reequilibrio muscular. Es fundamental realizarlo con control ecográfico para poder depositar el fármaco en la zona adecuada y asegurar su eficacia.
- Terapias Biológicas de Medicina Regenerativa: basadas en el concepto de “autoacuración”, aplicamos terapias como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) sobre el tendón del psoas para reducir la inflamación y estimular la curación del mismo. Se utiliza en los casos en que se asocia una tendinopatía crónica por la fricción repetida del tendón con los relieves óseos.
- EPI® (Electrolisis Percutánea Intratisular): consiste en aplicar una corriente eléctrica que reactiva el proceso natural de curación de los tejidos. Se utiliza en tendinopatías crónicas del psoas.
INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA
De forma excepcional, cuando han fracasado todos los tratamientos conservadores, se puede realizar una intervención quirúrgica que consiste en un alargamiento o tenotomía del tendón del psoas para reducir la tensión y fricción del mismo.
Se puede realizar mediante endoscopia o por cirugía ultramínimamente invasiva guiada por ecografía.
Los traumatólogos de Osium Trauma y Synergia somos especialistas en Traumatología Deportiva, Lesiones Tendinosas y Terapias Invasivas Ecoguiadas y, además, contamos con un equipo especializado en Fisioterapia y Readaptación Deportiva, lo que nos permite aplicar las terapias más avanzadas en todas las fases de recuperación de la tendinitis del psoas.