Contractura dorsal y Sindrome miofascial

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Contractura dorsal y Sindrome miofascial

CONTRACTURA DORSAL Y SÍNDROME MIOFASCIAL

¿Qué es? Cuidado con el estrés, malas posturas y el hombro

 La contractura muscular dorsal es una contracción incontrolable y mantenida de un grupo muscular dorsal normalmente a nivel interescapular que origina dolor y limitación de la movilidad de la columna dorsal y brazos. La presencia de puntos gatillo dolorosos asociados nivel de la fascia muscular ha hecho que a menudo se refiera como síndrome miofascial. 

La contractura dorsal es la causa más frecuente de dorsalgia y los músculos que habitualmente se afectan son el trapecio en su zona inferior, el elevador de la escápula, el romboides, el serrato y el dorsal ancho. Por ello, puede originar diferentes síntomas desde el cuello hasta la columna lumbar e incluso en cara interna del brazo.

Las causas que lo originan se relacionan con malas posturas mantenidas o esfuerzos repetidos. Las malas posiciones de la columna durante diferentes actividades como el uso de dispositivos electrónicos en los que flexionamos el cuello o estar sentado inclinado hacia adelante durante periodos prolongados hacen que los músculos posteriores deban realizar una sobreesfuerzo adicional. Trabajos inadecuados en los que se deba coger peso continuamente o actividades excesivas o inadecuadas en gimnasio también pueden sobrecargar los músculos interescapulares y generar dolor. Otras causas pueden ser la artrosis, las hernias o deportes que generen sobrecargas en las escápulas y hombros como rugby, baloncesto, natación, béisbol… 

A nivel dorsal encontramos la articulación escapulotorácica que se mueve gracias a los músculos interescapulares para acompañar al hombro en todos sus movimientos. Esto hace que lesiones en el hombro puedan originar una sobreesfuerzo compensatorio a nivel escapular, dando lugar a contractura muscular y dolor, lo que denominamos disquinesia escapulohumeral. 

Especialmente relevante indicar que la contracción muscular es un reflejo de protección frente a situaciones de estrés, lo que hace que el ritmo de vida estresante que llevamos, el estrés emocional o una personalidad ansiosa van a favorecer el desarrollo de contracturas.

Síntomas. Dolor, rigidez y muchos más…

 El dolor sordo interescapular y la limitación de los movimientos de la columna principalmente las rotaciones son los síntomas más frecuentes.

 El dolor suele ser constante incluso en reposo y se incrementa con diferentes posturas, inspiraciones forzadas o al toser.

Además, suelen presentar puntos gatillo dolorosos o síndromes miofasciales en zonas típicas como el trapecio inferior, romboides o dorsal ancho.

Diagnóstico. La exploración y sólo la exploración!

El diagnóstico es fundamentalmente clínico mediante la palpación de los músculos afectados que originan los síntomas. Se evaluará la postura de la columna y los movimientos del hombro, así como los puntos gatillo dolorosos. 

Las pruebas complementarias como la radiografía simple o la resonancia magnética no son necesarias y sólo son útiles para descartar patologías dorsales que puedan originar dolor dorsal y contracturas como fracturas o las hernias discales. 

Tratamiento. Fisioterapia y cambio de hábitos de vida.

La primera fase de tratamiento va a consistir en eliminar la contractura muscular mediante reposo, calor seco, antiinflamatorios y relajantes musculares, todo ello combinado con terapias de Fisioterapia como masaje decontracturante, estiramientos, Indiba Activ®, osteopatía, TENS, punción seca… 

Es especialmente útil, principalmente en procesos crónicos o en afectación de músculos profundos donde la fisioterapia es menos eficaz, la aplicación de Terapias Invasivas Ecoguiadas como los bloqueos interfasciales musculares o bloqueo ESP para eliminar la contractura muscular.

La segunda fase consistirá en generar cambios en nuestros hábitos de vida para evitar recidivas. Para ello, deberemos cuidar posturas durante la actividad laboral (como descansar 15 minutos tras 2 horas de actividad con el ordenador o conduciendo para realizar ejercicios de estiramiento muscular), reducir los niveles de estrés que generan contractura muscular (medidas de descanso a nivel laboral o realizar ejercicio aeróbico que libera endorfinas y reduce el estrés) y realizar actividades que mejoren la higiene postural y potencien la musculatura (como el Pilates Terapéutico o Entrenamiento Funcional). 

No debemos olvidar en las dorsalgias no sólo debemos mirar el equilibrio de nuestra columna sino también de nuestros hombros, ya que la articulación escapulotorácica está implicada en todos sus movimientos. 

¡Que nada te impida moverte!

El ejercicio es la mejor medicina

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