ROTURA DEL TENDÓN DE AQUILES
¿Qué es?
La rotura del tendón de Aquiles es una lesión aguda en la que el tendón de Aquiles se rompe de forma brusca, completa, sin antecedentes de patología previa en la mayoría de las ocasiones y debido a un mecanismo de contracción excéntrica.
Es muy frecuente en deportes que realizan arrancadas bruscas como en tenis, pádel o fútbol.
El tendón de Aquiles es el más potente del organismo, se forma por la confluencia de los gemelos y el músculo sóleo que constituyen el tríceps sural y se inserta en el tubérculo posterior del calcáneo, permitiendo un movimiento de flexión plantar y varización del retropie durante su contracción.
Durante las actividades de salto puede soportar hasta 7 veces el peso corporal ya que amortigua la pisada en la fase de apoyo y posteriormente propulsa durante la fase de despegue, traccionando sobre el calcáneo que, a su vez, actúa sobre la fascia plantar. Este sistema de amortiguación-propulsión se denomina complejo Aquíleo-calcáneo-plantar.
La rotura más frecuente se localiza entre 2-6cm por encima de su inserción calcánea ya que es una zona relativamente hipovascular. Es la rotura tendinosa más frecuente en deportistas amateur.
Causas de rotura.
El mecanismo más frecuente es la contracción excéntrica del tendón de Aquiles, típico al aterrizar de un salto, iniciar un sprint o al pisar un hoyo.
Existen factores de riesgo que favorecen la rotura:
- Edad y sexo: típicamente se rompe varones entre los 30-40años.
- Deportes: aquellos que impliquen arrancadas bruscas o saltos como fútbol, baloncesto o pádel.
- Inyecciones intratendinosas de corticoides: se debe evitar la inyección en el tendón, por lo que las infiltraciones se deben realizar con control ecográfico para prevenir esta complicación.
- Toma de medicamentos: asociado a antibióticos como las quinolonas, corticoides o inmunosupresores que debilitan los tendones.
- Exceso de musculación concéntrica: es decir, hipertrofia excesiva sin ejercicios excéntricos que flexibilicen el tendón e incrementen su resistencia.
- Sobreactividad con escasa musculación: exceso de carrera sin un reacondicionamiento y musculación adecuada puede conllevar su rotura.
Síntomas. Doctor, noté como una pedrada en la pantorrilla…
El síntoma más frecuente es un chasquido en el momento de la rotura junto con dolor agudo en la pantorrilla denominado, al igual que en la rotura fibrilar del gemelo, signo de la pedrada, porque el paciente cree que alguien le ha golpeado por detrás.
Además, presenta incapacidad importante para caminar, fundamentalmente para ponerse de puntillas o subir escaleras o cuestas.
La presencia de hematoma es la norma, así como tumefacción en la pantorrilla.
A la exploración, con el paciente en decúbito prono, es característico el “signo del hachazo” (hendidura en la zona del Aquiles que indica la rotura del mismo), la pérdida de la flexión plantar fisiológica (el pie no mantiene los 20º de flexión plantar normal en reposo sino que queda a 90º por la pérdida de la tracción del Aquiles) y es patognomónico (confirma el diagnóstico) el “Signo de Thompson” en el cual al realizar una compresión del gemelo no se acompaña de una flexión plantar de pie por la interrupción de la cuerda que lo mueve: el tendón de Aquiles.
Diagnóstico. Clínica, Exploración y Ecografía!
La clínica y exploración física con el Signo de Thompson positivo son suficientes para un diagnóstico de certeza en la mayoría de los pacientes.
Otras pruebas como la Ecografía o la Resonancia Magnética pueden ser útiles para el diagnóstico por imagen, pero debemos recordar que en ocasiones la rotura presenta desgarros y entrecruzamiento de fibras que hace que puedan parecer roturas parciales cuando en realidad, funcionalmente se comportan como totales.
Además, la flexión del pie se mantiene gracias a los tendones flexores de los dedos y tibial posterior, por lo que puede pasar desapercibida la rotura si no se tiene experiencia suficiente en explorar este tipo de lesiones. Hasta un 20% de las roturas no se diagnostican en el momento inicial!
Tratamiento. Cirugía Percutánea y Readaptación!!!
El tratamiento es fundamentalmente quirúrgico, pero es aún más importante el tratamiento postoperatorio mediante Fisioterapia para recuperar la movilidad y Readaptación para recuperar la fuerza y el equilibrio.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO:
Es necesario en prácticamente todos los pacientes y preferible en las primeras 48-72horas. Sólo en casos de roturas parciales o en pacientes con muy baja demanda funcional y añosos se puede plantear un tratamiento conservador mediante un yeso 6 semanas seguido de rehabilitación posterior.
La cirugía consiste en la sutura del tendón termino-terminal (pudiendo realizar un refuerzo con fascia) en roturas alejadas del calcáneo o en la reinserción del tendón en el calcáneo mediante arpones óseos en roturas localizadas en la inserción.
La sutura puede realizarse mediante cirugía abierta, donde puede añadirse una plastia de refuerzo con la fascia del gemelo o tendón del plantar delgado en casos crónicos o en los que haya un tendón muy deteriorado.
La SUTURA PERCUTÁNEA ECOGUIADA es la más utilizada en Osium Trauma, ya que permite aproximar los cabos tendinosos sin realizar grandes incisiones, evitando problemas cutáneos y adherencias del tendón, lo que acelera la recuperación del mismo. El control ecográfico de la sutura durante toda la intervención permite el guiado de la sutura a través del tendón para atravesar la zona más resistente, visualizar la aproximación correcta de los cabos tendinosos y evitar el atrapamiento del nervio sural con el hilo de sutura, una de las complicaciones más frecuentes de la sutura percutánea sin guiado ecográfico.
A menudo se aplica en la zona de la sutura o reinserción del tendón Plasma Rico en Plaquetas (PRP) que acelera y mejora la cicatrización.
Los resultados son excelentes en la mayoría de los pacientes, recuperando la actividad física que realizaban previamente. Los factores que condicionan peores resultados son retardo en la intervención, el daño crónico del tendón, la edad y la existencia de comorbilidades.
FISIOTERAPIA Y READAPTACIÓN
Es tanto o más importante un buen método de tratamiento postquirúrgico que la propia cirugía para obtener unos resultados excelentes.
En el postoperatorio inicial se inmoviliza con una ortesis de tobillo tipo Walker con cuñas, las cuales se irán retirando progresivamente en las siguientes 3-4 semanas. Se permitirá apoyar la pierna a las 2 semanas y movilidad paulatina aumentado los grados de flexión de tobillo de forma progresiva hasta completarse a las 4-6 semanas.
Desde el inicio se realizará tratamiento fisioterápico para una recuperación más temprana del balance articular mediante diamagnetoterapia, Terapia Indiba Activ® y criopresoterapia Game Ready®. Se realizará cinesiterapia y movilidad pasiva.
Posteriormente, una vez ganado el balance articular, se iniciará la readaptación deportiva para potenciar la musculatura y ejercicios de propiocepción, coordinación y equilibrio hasta la vuelta a la actividad deportiva. El entrenamiento con restricción de flujo (sistema Mad up®) permite acelerar la recuperación gracias a que multiplica x3 el estrés muscular durante la actividad, lo que permite una mayor ganancia muscular sometiendo a la pierna lesionada a menos carga mecánica, lo que protege la sutura y evitar sobrecargar el tendón de Aquiles intervenido.
El proceso globalmente suele durar unos 6-7 meses hasta la reincorporación a la actividad deportiva.
Los traumatólogos de Osium Trauma y Synergia hemos desarrollado la Unidad Interdisciplinar del Tendón que abarca diferentes disciplinas a nivel médico, podológico, fisioterápico y de readaptación deportiva implicadas en la curación de las lesiones tendinosas. Realizamos todas las terapias invasivas ecoguiadas avanzadas para regenerar el tendón y contamos con un equipo de especialistas en fisioterapia y readaptación y la tecnología más avanzada para una recuperación completa que permita la vuelta a la actividad deportiva al máximo nivel.